“Nacer, vivir, morir y nacer”.

Entender que lo único garantizado que tenemos desde nuestro nacimiento es la muerte, es algo que algunos a pesar de ello no lo pueden aceptar, que cada día el despertar es un milagro y que desde que abrimos los ojos una dama llamada muerte nos acompaña, es algo que para algunos es difícil de entender, creemos que todo siempre pasa en la vereda del frente y que en este lado de la calle es difícil que ocurra.

No nos imaginamos en un cementerio por más que hayamos enterrado a nuestros seres queridos y conocidos ahí, ¿En más de una ocasión has podido caminar por sus pasillos?, en algún momento serás parte de ellos y serás enterrado al lado de gente que nunca conociste y se convertirán en tus nuevos vecinos para siempre, sin poder verlos y sin poder entablar con ellos una conversación.

¿Porqué nos da miedo hablar de la muerte si nace con nosotros?

A lo largo de nuestra historia y a medida que vamos avanzado la costumbre de vernos todos los días al espejo, el hacer cada mañana nuestras prácticas en forma monótonas nos vamos apartando del sentido de la vida, y cada vez más sentimos que siempre debió ser así, que era una obligación de nacer, no existen los cuestionamientos, no hay dudas, y sobre ese conocimiento de nubosidad vamos creciendo.

No nos damos cuenta de que todos moriremos, y será muy pronto, los próximos 10, 15, 20 años o quizás antes, que todos a los que conocemos también morirán y la gente que no conocemos y nos cruzamos en la calle, trabajo, parque, etc., también morirá, ¿Qué lleva a las personas a no darse cuenta de que esto ocurrirá?,

Hoy la mayoría de las personas conoce la muerte a nivel intelectual por sobre el emocional y esto hace que no la sintamos.

Si sintiéramos que vamos a morir, seriamos mejores personas, si sintiéramos que vamos a morir disfrutaríamos mas el día a día, si sintiéramos que la muerte esta a la vuelta de la esquina nos concentraríamos en buscar la no supervivencia, entenderíamos que los días no vuelven ni se repiten, aunque queramos, viviríamos bajo el concepto de impermanencia y por eso el mejor momento para vivir es hoy.

Sin embargo, el conocimiento que hoy se tiene de la muerte es totalmente intelectual y no la sentimos, una persona mientras más alejada esté de su vida, mientras más alejada del cumplimiento de sus sueños, mientras menos esté viviendo para el bien de su alma y los demás, es más traumática la conciencia de la muerte y la muerte se convierte en miedo, en oscuridad.

Los monjes tibetanos que conocí en mi viaje al Tíbet no celebran los cumpleaños, no es parte de su tradición, sin embargo, el concepto que existe que cada fecha de cumpleaños te alejas más de tu fecha de nacimiento y más cerca del último suspiro.

En este caminar debemos buscar que nuestra vida no se resuma en un guion entre la fecha de nacimiento y la fecha de muerte, nuestro paso debe ir más allá, en la búsqueda de la trascendencia, de un legado, pero sin ego, sin egoísmo personal, sin pensar en un yo cuando ya no estas, más bien, desde una generosidad y gratitud desinteresado e incondicional.

El propósito de la vida es tener más consciencia, a nivel espiritual, la consciencia comienza con la consciencia de la muerte, con la consciencia que todo es impermanente.

Entender que nacer, vivir, morir y nacer es parte de nuestra travesía por este camino de vida, y que, por lo tanto, la muerte es un paso más de vida, es muy difícil cuando se entiende la muerte desde un punto de vista intelectual y no desde el sentir.

¿cuántas veces en forma mecánica ponemos el celular como alarma de despertador para que el día siguiente nos despierte y aseguramos que así será, ¿pero si no sucede?, a eso le llamo un acto de fe. Cada vez que pongas la alarma de despertador piensa que si logras abrir los ojos es un milagro y una bendición, porque la muerte en esa noche no apareció.

Los monjes tibetanos tienen una plegaria de dedicación de “Kyobpa Rimpoche” para el momento que llega la muerte que dice:

 “… Que en el momento de mi muerte no experimente dolor de la agonía. Que no muera con malos pensamientos, ni con visiones erróneas. Que mi muerte no sea repentina. Que pueda morir deleitado, con alegría y con mi mente muy clara. Que en el Bardo reconozca los fenómenos, y pueda al momento de mi muerte, en la claridad del Bardo, obtener el supremo del Mahamudra, la unión del gran gozo y la vacuidad.”

Esta plegaria debe ser tomada como un ejemplo de preparación al momento de morir, y con ello el sentir de volver a nacer.

La preparación para ese momento esperado o repentino debe ser diario, que la conciencia esté en un estado de tranquilidad, serenidad y sin culpas o temas por resolver.

La escritora Bronnie Ware, luego de trabajar muchos años con enfermos terminales en su libro “Los 5 principales lamentos de los moribundos”, recoge los lamentos más repetitivos de un moribundo antes de morir:

  • Ojalá haya tenido coraje para hacer lo que quería hacer.
  • Ojalá no hubiera trabajado tanto.
  • Ojalá haya expresado más mis emociones.
  • Ojalá haya tenido más contactos con mis amigos.
  • Ojalá haber sido más feliz.

Es en ese momento donde el “Ojalá” toma tanto realce, pero es en el hoy donde tengo la oportunidad de no llegar al momento de despedirme con un ojalá.

Se dice que cuando aparece la dama llamada muerte y el moribundo la ve, no hace más que pedirle cinco minutos más, sin embargo, hoy se tienen esos cinco minutos y no somos capaces de usarlos efectiva y eficientemente, siempre los estamos perdiendo.

Te has preguntado ¿Dónde irás tú, si se apaga la luz?

Encontrarás lo que quieres encontrar, si nadie lo ve.

Mientras me dirigía al campo base del Everest y pasaba por el monumento de los Sherpa, el ver tantas tumbas, recordatorios, etc., y me pregunto que lleva a estas personas a arriesgar su vida y mucho de ellos a perderla por cumplir el sueño de la cima, descubrí que aquello que los mueve es la “Pasión” por lo que aman sin importar que el desenlace sea la muerte, ante eso, si bien la muerte los acompaña desde siempre, el sentido de su vida está por sobre ese final.

En mi caso, como sé que la muerte anda en secreto y no se sabe que llegará primero el mañana o la muerte, tengo ya hechas mis cartas de despedidas a mis seres queridos para ese momento inesperado.

Nacer, vivir, morir y nacer, son las etapas de nuestras vidas sin importar en que creas siempre después de la muerte vendrá una nueva oportunidad de vivir.

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